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Juan Manuel Cataldo Integrante del staff
30 años Última sesión anteayer |
Mi propio museoPublicado hace 1 año
Amar las cosas materiales no es bueno, dicen, pero cuando ellas te transportan a momentos pasados felices e irrepetibles, bien vale la pena quererlas y preservarlas como símbolos de aquellos tiempos de tu vida. Recuerdo mi adolescencia con alegría, ya que fue una época en la que hacía lo que me gustaba por puro placer y sin preocupaciones, de manera que era libre de pasar horas programando en el BASIC de Atari (gentilmente donado por la Geise y su madre). Supongo que esto no será novedad para mis lectores, pues lo he dejado claro en el pasado. Los tiempos pasaron, el teclado del viejo Atari falló en forma irreparable y yo comencé a utilizar otros computadores. Finalmente acabé dedicándome profesionalmente a la informática, que fue mi pasión de adolescente; siempre estaré agradecido de quienes me ayudaron a descubrirla y me permitieron cultivarla. Al cabo de varios años el viejo Atari se puso amarillento y se perdió en algún rincón de la casa de mis papás. Y entonces la nostalgia me dio una idea un tanto alocada: tener mi propio museo de Ataris. Y fue así como, luego de varias compras en deRemate y gracias a otras tantas donaciones (algunas desinteresadas), me hice de varios Ataris: un 600XL, un 800XL, dos 65XE, un 130XE y un XEGS, más varios periféricos y accesorios, entre los cuales destacan dos disqueteras XF551, una impresora, varios joysticks y paddles y una pistola de luz en su caja original, casi todo funcionando. La colección permaneció guardada en cajas hasta que finalmente tuve espacio, presupuesto y encontré el mueble preciso para su exhibición; hace unos días, y con más emoción de la que esperaba sentir, pude inaugurar mi humilde museo personal de Atari.
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